Artículo publicado en el fanzine "Le petit cochon" (2006)
Autora: Dra. Covington
¿Alguna vez ustedes han fantaseado con su serie favorita?,¡¡seguro que si!! todo el mundo quien más o quien menos ha pensado una historia que estaría bien para continuar el Ulisses de Joyce o cosas que quieren cambiar de Harry Potter, si lo han pensado es que están preparados para leer fan ficción o peor...escribirla, y es que el fenómeno fan ficción es ese tipo de cosas que de tan tontas y obvias solo se pueden dar en internet, y no lo entiendan mal, yo adoro la fan ficción!.
Mi teoría es que la fan ficción es una de las pajadas freaks más antiguas de la Historia, uno de los auténticos vestigios de la cultura popular, como los tiburones, los cocodrilos o los nautilos, seres que después de miles de años siguen prácticamente igual que cuando salieron de la ciénaga evolutiva, miren la Biblia por ejemplo, y todos los evangelios apócrifos que existen...de verdad, cuanta gente conoció a Cristo, no?! O mejor aún, miren los clásicos grecolatinos o a mis favoritas, las crónicas Artúricas, cuantas correrías de los Olímpicos o de la mesa redonda tenemos que leer para darnos cuenta?!.
Antiguamente se iba al kiosco y se compraba el Weird Tales, el Fantasy Readers o cualquier revistucha pulp y se leía un cuento de Robert E. Howard, un capitulo de Fu-Manchu o algo de Ridder Haggard, como ese tipo de “literatura alternativa” feneció en su formato papel con la llegada de los mass media y se adaptó al medio imperante, o sea, los seriales radiofónicos y más adelante la televisión, los frikis perdieron contacto con los creadores de sus mundos paralelos, así si durante los años 30-40-50 el fan escribía directamente a Lovecraft y si le caía en gracia entraba dentro de su Circulo y todas las pajadas basadas en sus dioses primigenios se aplicaban en su cosmología y con un poco de suerte incluso llegaban a publicar sus relatillos chuscos (y les puedo asegurar lectores, que mucho del Circulo Lovecraft es bastante insoportable de leer por como está escrito), como decía, con la muerte de la subcultura pulp con la llegada de la radio y la televisión el contacto se desvanece hasta casi solo darse en el mundo del comic (vía correo del lector) y durante muchas décadas se pierde un fértil y provechoso brainstorming entre fan y artista, ahora, con la llegada de internet, por suerte está relación tan productiva se vuelve a reforzar, los frikis vuelven al formato primigenio de construcción lingüística, el relato, o sea, ficciones escritas por ellos sobre sus personajes preferidos, vale que no esperan que Steven King, J.J. Abrahams o Naoko Takeuchi les manden un e-mail pero se auto publican sus historias y lo más importante, las ponen a disposición de cualquier otra persona que quiera leerla. La fan ficción ha existido siempre, solo que antes estaba más o menos bien considerada y el pajero que se dedicaba por amor al arte a ella no era visto tan enfermizamente como en la época actual, donde el amor al arte sigue moviendo montañas, pero el freak será siempre un freak y eso que incluso guionistas y escritores de fama reconocida han escrito fan ficción, Peter David lo asegura en su “But I Deegres”, concretamente arreglaba el desaguisado de la desaparición de Linda Hamilton, la tipa de Terminator, en la Bella y la Bestia y una escritora inglesa (no me pregunten quién, por que no me acuerdo) afirmaba que había empezado a escribir de pequeña por que no le gustaba el final de las Crónicas de Narnya. Usted, lector sibilino pensará, “¡Eh! ¡Peter David ha escrito novelas de Star Trek, capítulos de Babylon 5 y un montón de tebeos franquiciados!”, si, es verdad, pero lo ha hecho como profesional, vamos, que al poner un punto final en su hoja de Word recibe un cheque, ¡es un hombre afortunado!, la regla de oro de cualquier escritor de fanfic es “sin ánimo de lucro”, básicamente para no vulnerar los derechos de autor de los personajes utilizados, luego si a base de perseverancia la diosa fortuna les sonríe, felicidades, dejan de ser escritores de fanfic para convertirse en mercenarios de las letras, algo que durante la edad de oro de las revistas pulp era mucho más fácil por la propia mercadotecnia del mundillo y hoy día es casi imposible. En todo caso, el que se deja las pestañas delante de un ordenador escribiendo aventurillas, no lo hace ni mucho menos por dinero, ni por fama, ni por profesionalizarse, lo hace única y exclusivamente por amor hacia la obra, los personajes, y el universo donde vive está gente, que por el hecho de ser ficticio no quiere decir que no forme parte de la realidad de uno mismo, en fin, los aficionados adoramos el fanfic por que amamos ese concepto maravilloso de un multiverso bizarro y fantástico donde al final siempre hay un Happy Ending que nos deja satisfechos y felices, ese mundo donde Tara y Spike están vivos, Scully y Mulder han consumado o Xena y Gabrielle salvan el mundo entre tórridas declaraciones de amor eterno, somos así de simples. Hay tantas variantes como pajeros en el mundo y lo más grande es que están todos interconectadas gracias a internet, si usted va a Google y pone únicamente “fanfic” flipará con la cantidad de entradas que surgirán en unos segundos, y las temáticas serializadas van al gusto del consumidor, Star Wars , Harry Potter, Buffy Caza Vampiros, Naruto, Dragon Ball, La Patrulla X, Batman Adventures, Conan y cualquier cosa que se imaginen, desde crossovers impensables hasta locuras alucinatorias con personajes reales de por medio, todo es posible en el desbocado y extraño mundo de la creación literaria de fanáticos. Como todo género que se precie, en el fanfic hay varias categorías, no vamos ha entrar en si el texto es humorístico, dramático de horror o lo que sea, si no en las propias idiosincrasias del subgénero en sí, las más comunes se las pueden ustedes imaginar, resoluciones alternativas para situaciones vistas en las series oficiales o historias de creación propia siguiendo pautas establecidas; luego vendría tal vez la ficción en plan homo con personajes que en principio no tienen relación carnal o que la tienen pero no se muestra abiertamente, lo que se conoce como subtexto; y cruces entre series que no tienen nada que ver; otra subcategoría curiosa es en la que se escribe usando a personas reales como personajes, y una de mis favoritas, el uber, historias sin ningún tipo de relación con la serie original, pero con personajes inspirados en los protagonistas, esto da mucho juego, por que pueden desarrollar roles que les sean afines en múltiples universos ficticios al gusto, al fin y al cabo yo el uber lo veo un poco como “Los Sims” para PC, hay una estructura social y se modifica como quiera el consumidor, veamos, hay unos arquetipos, recuerden que todo personaje de ficción es un arquetipo más o menos bien desarrollado y se extrapolan al argumento del relato que se tiene pensado, como ya existe una estructura básica de relación entre los personajes se sabe como interactuarán, está claro que (y uso este ejemplo por que por ahora solo me he encontrado con ubers de Xena, aunque digo yo que habrá de más series) si el rol Xena es una mujer algo amargada y endurecida por la vida y conoce a una alegre y entrometida chica, esta será el rol Gabrielle y esta es muy amiga de otro tipo que es patoso pero noble, sabes que este tipo es el rol Joxer, y así sucesivamente, como he dicho se tiene lo más importante, ahora solo falta una historia cuanto menos entretenida. En fan ficción la calidad literaria de los productos puede variar una barbaridad, hay pura mierda y auténticos diamantes, en serio, gente que escribe tan tan tan mal que de tan chungo tienen cierto encanto camp bizarrisimo y genial, y luego hay personas que parecen profesionales y de hecho, se han dado varios casos de pajeros que se ponen a escribir en su tiempo libre como hobby y tal y han acabado publicando de verdad sus historias, en editoriales de verdad, con un cheque de verdad, y royalties por reediciones y esas cosas, hay una tipa que escribe fan ficción de Xena que incluso acabó escribiendo uno o dos capítulos de la ultima temporada, (busquen el diabólico nombre de Melissa Good en la próxima re-reemisión de la serie), pero como he indicado más arriba esto es casi imposible. Por norma general las paginas web donde están albergados tales perlas de la cultura popular suelen tener unos mínimos de calidad estándar, pero piensen que siempre depende del buen gusto del webmaster, así que espérense cualquier cosa, un consejo, moléstense en mirar por encima el resto de contenidas de las paginas que visitan, si parece que la ha hecho una niña de 14 años lo más probable es que sea la pagina de una niña de 14 años, pero nunca se sabe, yo por si acaso me bajo lo que encuentro y a medida que voy leyendo voy desechando. Lo más habitual cuando uno cae preso de esta enfermedad que es la fan ficción es que con el tiempo se acaben escribiendo relatos propios, se lo digo por experiencia, después de leer cantidades ingentes de basura uno acaba pensado que no lo haría mucho peor y se acaba delante del ordenador desarrollando diálogos chuscos, persecuciones frenéticas, cliffhangers que cortan la respiración y escenas subidas de tono o ya directamente pornográficas, por que si hay una cosa que no aguanta ningún fan es esa mierda de tensión sexual no resuelta, porque después de 2, 3 o 4 temporadas, libros, películas, o lo que sea, mareando lo perdiz, harta hasta más no poder y agota la paciencia de cualquiera. En todo caso, si al final se lían la manta a la cabeza y deciden ser ustedes mismos freaks implicados con la causa, no se preocupen, tómense su tiempo, Roma no se construyó en un día y piensen que gracias a los dioses primigenios lo normal es que el fanfic se publique por entregas, a la vieja usanza, como cuando antiguamente se iba al kiosco y se compraba el Weird Tales, el Fantasy Readers o cualquier revistucha pulp y se leía un cuento de Robert E. Howard, un capitulo de Fu-Manchu o algo de Ridder Haggard y es que el fanfic es la literatura pulp del nuevo siglo.